sábado 3 de julio de 2010

Fragmento

Caminas cabizbaja y silenciosa desde hace ya varias cuadras. Estás tan triste que ni siquiera notas mi presencia. Me habría gustado esperar a que sí lo hicieras, pero realmente me duele... me duele verte así.

-Arggg!!!

Habría sido mucho más agradable recibir un "Hola" en vez de esa mirada de incomodidad. Te saludé con una sonrisa tímida y un gesto de la mano, lo que suavizó en cierto grado tu expresión dura.

-¿Sabes? Hoy tuve un día muy pesado...no quiero conversar con nadie...

¿De verdad? Tú misma has dicho que yo no cuento como alguien, y ¡auch! eso duele.
Dejaste escapar una pequeña sonrisa. Eres la única persona que se ríe de mi, a pesar de que no diga uno de mis chistes malos.
Supe que no querrías conversar, por eso sólo me he dedicado a hacerte compañía...en cierta forma.

-Bueno, entonces, gracias...en cierta forma

Jeje, creo que te he contagiado algo de mi estupidez característica. Cuando te afecte demasiado me avisas ¿ya?
Te acompaño a casa, venga.

-Debe ser difícil para tí comprender mi posición

Vannia...me estás juzgando...

-¡Claro! Mírate, ¿qué quieres que crea?

Quiero que creas en lo que te digo y no en lo que te digan los estereotipos
Suspiras unos instantes. Quisiera decir algo que te diera más confianza en mí,contarte tantas cosas que por miedo a discordias con tus prejuicios no he podido hacer... Pero de verdad no quieres conversar con nadie, y menos conmigo.
Suspiro yo también. Con esto ya se vuelve oficial la incomodidad mutua del viaje.

-Bien, gracias por acompañarme a casa.

De nada. Está oscuro, y no quería que nada malo te ocurriera...
Miras sorprendida el cielo unos segundos y te llevas las manos al pecho.

-No lo había notado...

Ahora miras el suelo. Reconozco ese gesto, es porque te duele mirar mis ojos "color miel",como sueles llamarlos.

-Por eso no me dejabas sola a pesar de...

Calma, entra a tu casa...ya comienza a hacer mucho frío...Y ya conoces cómo es de extraña tu salud...
Ahora me miras. No quiero descifrar tu expresión,la situación se vuelve más incómoda aún...por lo menos para mí, debo evitar el sonrrojarme.

-Diego, yo...

No digas nada pequeña Vannia. Son cositas que pasan, mi deber es ser comprensivo en estos casos.
Ve, entra a casa...te van a regañar por la hora...

-Te quiero

Te sonrrojas y te despides con un beso rápido en la mejilla. No alcanzo a reaccionar frente a tus ojos, lo que es una gran ayuda.
Habría delatado el secreto que tanto me he esmerado en ocultar durante todo este tiempo...
Siento el golpe de tu puerta, a pesar de que la cerraras con suavidad. Ello me dice que nada debo ya hacer en este lugar.
No puedo evitar continuar mirando el lugar por donde entraste a tu casa, a pesar de que ya no estás allí, de pie, mirándome con tus delicados ojitos oscuros. Agradezco finalmente que, a pesar de lo solitario que fue el trayecto para ambos, mi presencia te agradó tanto como a mí la tuya.
No, miento...sé que yo no te agrado de la misma manera de la cual tú me agradas a mí...
Y seguirá así por siempre.
Porque tú y yo jamás podremos ser más que un ángel y su protegida.
Jamás.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada