
Como la gran mayoría de los que egresamos del colegio, decidí continuar mis estudios y adentrarme en la carrera de kinesiología, vocación que descubrí no hace mucho. Estudio en la universidad de Talca, ubicada a hora y media de mi tranquila casa...por lo que siempre debo viajar.(En especial esta semana, no me creerían cuánto)
Resulta que, como viajo frecuentemente, tengo descuento, pero este no es válido al viajar en buses de 2 pisos (como el de la foto), así que no acostumbro subirme a esos.
Hace no mucho decidí subir a uno, ya sea por la adrenalina de viajar unos metros más arriba o simplemente por no querer esperar una hora más a que saliera el siguiente. Todo fue distinto desde que guardaron mi maleta.
Me senté con la coincidencia de estar al lado de la tele del bus, aunque esta era plasma (no como los cacharros enormes de las otras micros) y, cielos, la película no la había visto...
Al poco andar vino el joven de los pasajes, quien hizo unos gestos ligeramente gracioso luego de que casi se cayera por falta de equilibrio y me ofreció una cómoda almohadilla de bus, que amablemente se dispuso a acomodar tras mi cabeza.
No sentí el pasar del viaje viendo Hellboy 2, (recuerdo haber visto la primera parte en un pasado muy lejano, cuando iba al colegio), olvidando todo lo que debería haber estado estudiando para el examen del lunes siguiente...
"Señorita, ya llegamos a San Carlos"
Me pongo de pie tras pedirle disculpas al compañero de asiento (siempre me voy en la ventana para mirar el paisaje, pero cuando dan películas que no he visto pareciera no importarme) y el joven nuevamente muestra su amabilidad al cargar con mi bolso de universitaria. Bajo la escalera con cuidado, el movimiento del bus me vuelve tosca en la acción. Afortunadamente, al final de la escalera me espera una mano extendida, mientras yo la quedo mirando un poco antes de tomarla. El bus aún anda, quedan unas pocas cuadras para bajar y el tipo al notar el lapso de tiempo, rellena con algo de conversación. Me pregunta si me gusta viajar al norte, a lo que yo respondo que no, que prefiero el sur. Me pide el comprobante de mi maleta, sí, ya voy a bajar, pero...comienza el interrogatorio de nuevo, ahora va por mi mi nombre, edad, lo que estudio...queda enormemente sorprendido al saber que tengo 19 años. Yo sólo me río y pienso qué podrá tener mi madre de almuerzo y en las visitas que podían estar esperándome.
El bus se detiene y me devuelve el comprobante de la maleta, pero con un detalle que no tenía antes: su nombre y número de teléfono "Por si quieres que nos juntemos a comer algo y conversar". Saca mi maleta y me queda mirando esperanzado unos minutos, esperando que de mi boca salga la respuesta que espera. Yo sólo le sonrío, como suelo hacerle a todo el mundo "El destino lo dirá", digo como sinónimo de "No, gracias".
Le doy la espalda y arrugo el papel entre los dedos mientras escucho el ruido del bus continuando su trayecto hacia el sur.
Gran servicio el de tur bus, con atención personalizada a cada cliente.


HOOOOLAAA
ResponderSuprimirPobre tienes que hacer una hora y media de viaje, y yo me quejo por media hora XDDD.
Chido el bus ese XDDD, malo que no todos los dias lo puedas tomar.
XDDDD me mato que que te diera su telefono XDDD; que manera tan amable de decirle no... no como yo, que como me lo repite Alex, soy una grosera con la gente.
Cuidate