viernes, 8 de julio de 2011
Nadie más
¿por qué debo esforzarme en buscar la perfección, si sé que nunca la podré alcanzar?
Hay tantos umbrales que pasar, dolores que sentiré, grandes tropezones y decepciones que vivir...
Pero, ¿saben qué?, no me importa.
Quiero vivirlos luego, ya que me siento fuerte y capaz de salir adelante.
Con toda la fuerza y confianza que me da el recorrer este camino a tu lado.
domingo, 10 de abril de 2011
Locura Espacial
Deseo estar a tu lado, deseo realmente permanecer a tu lado por siempre y poder dejarme llevar por el encanto del tiempo que compartamos juntos, pero fantasmas del pasado me embargan y llenan de incertidumbre, tengo miedo.
Quiero creer que esto tendrá un final feliz, pero sé que no será así mi amor, no lo va a ser.
Yo te amo, te amo con todo mi ser, pero deberé conformarme con lo hermoso que es el pensar en tener una relación juntos.
sábado, 12 de marzo de 2011
Cata
Bueno, he intentado escribir una reseña del día sábado 26, pero la verdad es que no puedo.
Un recuerdo vuelve a mí muy fuerte, el año pasado en Talca, cuando conocí accidentalmente a la Vero, mi compinche marrana que ha escuchado todas mis declaraciones de fan hacia el Felo, hasta lo que he soñado con él (que por cierto, anda dando vueltas por este blog XD)…y fue por hecho tan casual, como lo fue encontrarnos sin querer en esa sesión de autógrafos y fotos…
Nuestra relación se transformó en una amistad muy fuerte y que aprecio mucho, de verdad que mucho <3.
La misma sensación vuelve a mí al pensar en el día 26, cuando conocí a la Cata, en un improvisado encuentro por el concierto de los chanchos. Si bien, yo supe el día anterior que los iría a ver, por lo que tuve que hacer todo de manera improvisada: reparar a Gokú, que era un proceso arduo y difícil, pero por suerte lo tenía a medias, pero había algo que también quería hacer: regalarles un dibujo mío a los chanchos. Sí, siempre lo pienso, pero nunca me animo a hacer realmente mi boceto, ya sea por falta de inspiración, tiempo o simplemente flojera…Ahora suspiro y creo que nunca terminaré regalándoselos, nada más me queda esperar hasta la siguiente gira de verano; tendrán que volver por acá, cerca de Talca o por acá.
Yendo al grano, no les hice el dibujo a mis chanchitos, porque opté por darle uno a la Cata. Sentí que ella lo merecía más, era una persona nueva en mi vida, bueno, se entiende que el paso desde el Internet a la vida real es una etapa distinta, se me hace incluso emotivo…le hice un dibujillo de su UTAU en tiempo récord, entre que cuidaba a la Mati y hacía esfuerzos sobrehumanos para que no me lo rallara (como otros dibujos que terminan siendo un art attack entre ella y yo XD). Lamento que se haya arrugado tanto en el camino, pero, bueno…jeje, me pareció como una bienvenida de mí hacia ti. Tal vez después te regale un dibujo de los chanchos ajajaj.
No nos vimos durante todo el concierto (era algo obvio XD), pero al final, nos reunimos para ver si nos daban un autógrafo, una foto, o por último saber que intentamos hacer algo. Y ahí fue cuando vi al Felo y nos sacamos esas fotitos con él ...jeje <3
Después nos fuimos de allí, y nos despedimos. Cielos, me apuran a subir al auto y corro a él, mientras echo una mirada hacia atrás para darle un último vistazo a la niña de polera blanca y sin mangas que conocí por el concierto. Chancho nos unió, y nos seguirá uniendo ¿no?
Pienso en ello mientras subo al auto y mi papá me reta por hacerlo esperar. Las explicaciones sobre lo maravilloso del día le apestan y sólo se limita a encender el auto para partir a casa. Yo me río a escondidas, le vendría bien un concierto para desestresarse y dejar de mirar el mundo con tanto deprecio. Pero sé que no es cierto, la palabra chancho te causa desagrado, y a mí me causa risa que así sea.
Lo más gracioso es que sé que esta no será la última vez que tenga esa sensación.
Cuando vuelvan, allá estaremos ¿no, Cata? ;D
domingo, 13 de febrero de 2011
recuerdo de infancia
Un día estábamos ahí jugando, cuando sentimos el aullar de un perro. No nos pareció gran cosa en aquella ocasión, pero el estremecedor llanto canino se repitó durante unos pocos días, recuerdo incluso cómo se me erizaba la piel por las noches, cuando también se escuchaban.
De alguna u otra manera, siempre terminaba escuchándolo, proveniente siempre de la misma parte, como si el perro nunca cambiase de lugar. Estaba encerrado.
De alguna u otra forma, creí que era mi deber hacer algo por él, ayudarlo a salir, lanzar piedras al jardín del vecino para que salieran a ver a su mascota, no lo sé. En mi mente infantil no se formaron muchas ideas útiles.
Un día sin darme cuenta, el perro dejó de ladrar. El silencio de la tarde, sólo interrumpido por nuestras manos rozando la arena, se dejaba sentir de nuevo. Me hice la idea de que el perro había muerto, y la imagen de un animal descomponiéndose en un pequeño rincón, aislado y cubierto de moscas, se pasó por mi mente, formando un nudo en mi garganta. Busqué algunas flores en medio de la maleza y las dejé en el lado del patio en que más se escuchaban sus ladridos. Miré unos intantes en dirección al patio del vecino, pero era algo inútil; estaba a dos casas de la mía, y había mucha maleza interpuesta, así que suspiré y fui a casa a tomar once.
Ya no era agradable jugar en la arena.
sábado, 15 de enero de 2011
El perro
Subo el empinado camino de tierra corriendo y llego a la cima jadeante, pero alegre. Me río de mi mal estado físico, si quiero ser una kinesióloga decente, lo mínimo sería poder correr más de 10 segundos sin terminar tan sofocada como ahora...
Camino lentamente para recuperar el aliento, mirando a mi alrededor. Tengo cuidado de los aspersores de la Teletón, que están funcionando a su máxima potencia y buscan con ansias mojar mis pies desnudos, apenas cubiertos por unas hawaianas de goma.
Miro el suelo para poder pisar de manera tranquila y no llevarme una sorpresita con estas desechos caninos que suelen haber, y sí, ya vienen tras de mí perros callejeros, que en unos instantes más también dejarán nuevos obsequios para algún despistado que esté pensando en el certamen que espera pasar.
Mientras canmino los veo: corren, saltan y se muerden alegres; no tienen hogar, no tienen que preocuparse de estudiar, sólo están allí; divirtiéndose por unos instantes, olvidando que para la sociedad son un estorbo cubierto de pelos, mugre e infecciones.
De pronto, de algún sitio aparece un perro que es distinto, camina con temor, escondiéndose cada vez que puede de los demás animales, levanta la vista a cada persona que pasa a su lado y se le queda mirando en busca de respuesta. Detuve mi paso y me le quedé mirando unos intantes. Me pareció leer tristeza en su mirada animal, sensación que no se daba en los otros canes. Era un perro con collar, seguramente estaba perdido o lo habían abandonado cerca de aquí. No lo sé, pero me incliné más por la última opción...
Me queda mirando con temor, no sabe cómo reaccionar frente a mí. Yo miro la hora ¡ya se me había hecho tarde! Así que corro hacia mi clase, que queda al fondo de la universidad.
Un día quise ir al centro, a comprar algunos implementos para comenzar una carrera decente como dibujante: lapicitos, goma y una croquera para dibujar. Mientras caminaba al paradero de la micro (que por cierto, es el mismo mísero recorrido de tres cuadras que separa mi casa de la universidad) pensaba en los muchos dibujos que podría hacer, mis Diegos, mis chanchos, hasta mis Charlottes...cuando, de nuevo me encuentro con el perro. Y lo que es peor, me di cuenta que era perra, por la inmensa panza que tenía encima. Aún me miraba con ojos tristes, ocultándose de cualquier cosa que se moviera. Un perro viejo y peludo se le acercó, denotando el estado de celo en que debería encontrarse la tímida criatura...
Me sentí ciertamente mal por el animal, tan solo, tan desamparado...y ahora en un estado que él tal vez no se lo imaginaba...bueno, iré a saber yo las cosas en las que piensa un perro, sólo es un ser que sigue su ciclo de la vida.
La gente se amoltona a mi alrededor, se acerca la micro que nos lleva al centro. Suenan pasos pesados y apurados, las ansias de subir primero y tomar un asiento se dejan sentir, junto con los gemidos de la perra que sin desearlo terminó metida en este tumulto de gente que intenta de manera grotesca subir a la descuidada y maloliente micro.
miércoles, 5 de enero de 2011
01
Cielos, si no me hubiera echado tantos ramos, si no hubiera cometido aquellos errores, cariño, mi vida sería tan color de rosa como lo era en aquellos días ¿los recuerdas? Eran bellos, bellos y llenos de alegría, como lo son tus ojos.
Tu mirada, mi vida, me da fuerzas para poder sonreír y contagiar con dicha alegría a la gente a mi alrededor.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
sombra
Pasas junto a mí, yo te sonrío, pero en cuanto vuelves hacia mí tu mirada, me escondo entre las sombras o bajo el alelo de algún libro que me pueda ocultar. Cielos, me encanta verte pasar, me gustaría poder decirte "Hola", poder preguntarte qué tal estuvo tu día, saber que estás bien. Pero no puedo.
No soy nadie en tu vida.

